Me voy a permitir un breve salto en el tiempo en este blog para explicaros uno de los días que hemos dejado colgados y sin explicar.
Anteayer, estando aún alojados en Poprad, decidimos tomarnos un merecido día de descanso, pues nuestras piernas aún se resentían de la paliza del ascenso al Krivan y del ascenso y descenso de los cañones. Se nos ocurrió ir a visitar una cueva. ¿Algo nuevo? Pues no... digamos que es bastante cierto eso de que "vista una, vistas todas". No podíamos ni hacer fotografías, pues te pedían pagar un extra (bastante tuvimos con los 7 euros que nos costó la entrada con una guía que sólo hablaba eslovaco). Sin embargo, la tendencia antisocial que suele caracterizarme cuando voy de viaje hizo que me saltara esa norma hasta que la guía vino a "esbroncarme" y yo, cual niña inocente, hice como que no entendía ni una sola palabra de lo que decía, cosa que no era falsa, por otra parte.
Para completar el día nos fuimos a relajar a unas agua termales. ¡Decepción! Yo me esperaba un spa con chorros de agua, temperaturas distintas, sauna... y lo que nos encontramos fueron un par de piscinas, una caliente y otra fría. Nada más. Bueno, el masaje final quizás lo salvó un poco.
Esta noche estamos de nuevo en Poprad. Queremos subir mañana a un refugio de montaña y teníamos la idea de iniciar una travesía de 3 días la semana que viene, pero parece que el tiempo será de nuevo desagradable... ¿Será que estamos destinados a no hacerla? El tiempo y los aquí escribientes lo dirán en unos días.
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