Dolor, destrucción, desolación
Hoy hemos hecho de montañeros, que es a lo que hemos venido aquí. Bueno, también estamos receptivos a los deseos más profundos y pecaminosos de rubias bellas eslovacas y de fornidos fotógrafos de montaña eslovacos.
Nuestro objetivo era la cima del Krivan, en los Altos Tatras. La subida, ha sido hacia arriba, constante. No hemos encontrado vida salvaje. Aunque nos hemos encontrado a parejitas, él con cámara de fotos, ella rubia y con eterna sonrisa.
Tras unos breves descansos y no sin penurias hemos conseguido llegar a la cima, donde nos esperaba un paisaje de ensueño (ahora lo que tengo es mucho sueño) Pero como dice la canción, vaaaaaaaaaaaaaaaaaalió la peeeeeeeeeeeeeeeeeena, etc etc.
Hemos hecho el pertinente descanso, las necesarias fotografías y hemos retomado el camino, ahora sí, bajando bastante a menudo. El cansancio se ha apoderado de nuestro ser, de nuestra alma y de nuestros pensamientos, más la satisfacción de ser guapo y valiente ha hecho que piense que cuando llegase a la meta dos hermosas mujeres del país me recibirían con un par de ramos de flores bien majos. Más la realidad se ha manifestado en su plenitud. Pero aún así uno se siente satisfecho.
Ahora, además, gozamos de buen tiempo. Mañana planeamos surcar los caminos de un cañón espectacular según la guía.
Hoy me siento más guapo que ayer, pero más bello que mañana. Adiós y gracias por atendernos.
José Luis
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